lunes, 19 de octubre de 2015

Capitulo 4 Nestor García Canclini (resumen) "El porvenir del pasado"

El autor parte señalando que la intención que le anima a realizar el texto se centra en develar “cómo interviene el sentido histórico en la constitución de agentes centrales para la constitución de identidades modernas, como son las escuelas y los museos, y cual es el papel de los ritos y las conmemoraciones en la renovación de la hegemonía política”. Para ello es imprescindible la indagación sobre la función del patrimonio histórico dentro de la estructura colectiva. Pues bien, El autor parte señalando que existen ciertos bienes, reales o simbólicos que aparecen donde a nadie se le ocurre preguntar por su proceso histórico, su memoria o su real sentido. Lo que importa es que estos bienes se presentan como manifestación de aquella “metafísica a-histórica, del ser nacional”(tomado del texto), esos mitos constitutivos del Estado anclado en una razón de ser colectiva propuesta y promocionada desde el poder.

Por ello el autor comienza a hablar del estado de teatralización de la cultura como una forma de resolver las relaciones entre la “difícil” modernidad de nuestras sociedades y la evidente presencia del pasado. El uso del pasado como reiterador la modernidad (de una modernidad y su status quo valdría la pena recalcar) hace que se considere el pasado como una suerte de espectáculo enajenante. Se exhibe la propia historia como si fuera algo ajeno, extraño, descontextualizado y sin influencia alguna sobre la sociedad actual. Pero no solo eso, García Canclini habla de que hay una teatralización del patrimonio, en el sentido de que se trata de un esfuerzo por simular que existe un origen, una sustancia fundante en relación con la que se debe actuar, “la esencia nacional”. 

De ahí que “su principal actuación dramática sea la conmemoración masiva; fiestas cívicas y religiosas, aniversarios patrióticos y en las sociedades dictatoriales, sobre todo, restauraciones”
El pueblo se transforma en público, la aparición de los “extras” de un sistema político gobernado per se por una minoría bajo el discurso de la igualdad, la fraternidad, y la libertad. El presidente del Estado, el principal “servidor público” se transforma en el héroe de un público-pueblo desvastado, que encuentra en sus risas y sus sarcasmos, en su lucidez, su violencia o su omnipotencia, las razones para anhelar el poder y rendirle tributo. Y en este contexto no es casual que se utilicen todos los recursos para aumentar la fuerza del discurso triunfalista de una nación que, por fin, llega a ser la dueña de un destino perdido, con la conmemoración de un pasado legítimante y políticamente correcto. 

Aquí sin embargo cabe preguntar algo: ¿existe alguna diferencia entre la reconstrucción nacionalista del pasado desde gobiernos de derecha o de izquierda? No, ninguna. Las derechas y las izquierdas pensadas desde el estado-nación no hacen más que servir a un mismo proyecto civilizador a través de canales aparentemente distintos, y ello porque existe la necesidad de omitir la memoria, de omitir la inestabilidad social de sociedades traspasadas por flagelantes contradicciones, de negar otras formas de construir la sociedad.

En un segundo momento, García Canclini habla sobre el caso especial de los museos como las “sedes ceremoniales del patrimonio, el lugar donde se guarda y celebra, donde se reproduce el régimen semiótico de los grupos hegemónicos” a pesar de que “los museos como medios masivos de comunicación, pueden desempeñar un papel significativo en la democratización de la cultura y en el cambio del concepto de cultura”. No obstante, tal como se dan las cosas existen al menos dos procesos para registrar lo patrimonial; 1 La espiritualización de la estética del patrimonio y 2, la ritualización histórica y antropológica, en los que por un lado los objetos antiguos son separados de las relaciones sociales para las que fueron producidos y por otro, el esteticismo de los museos creo un tipo de ritual donde el museo (Estado) celebra la supremacía de la mirad culta mediante la monumentalización del patrimonio, la exaltación de lo arcaico, y en definitiva, la construcción del espectáculo y su efecto distanciador. 

El museo legitima los modelos de la identidad al tiempo que disimula el proyecto de dominación al que pertenece, al proyecto de cierta jerarquización de la memoria y del “capital cultural”. El patrimonio cultural, -dice-, funciona como “un recurso para reproducir las diferencias entre los grupos sociales y la hegemonía de quienes logran un acceso preferente a la producción y distribución de bienes” que en la acción de determinar cuales son los bienes que pueden ser o merecen ser conservados, evidencian su poder económico e ideológico. 

En un tercer momento la reflexión de García Canclini nos invita a pensar las fugas o reconfiguraciones que el propio desarrollo de los medios de comunicación proponen en la apropiación de la cultura y las crisis de sus emblemas de registro, como el mito de lo original. Según el autor “el núcleo del problema es que cambió la inserción de la cultura en las relaciones sociales”. Ya no existe una apropiación de la tradición mediante los procesos rituales, sino a través de mensajes inestables, en escenarios diversos, que indica que el patrimonio o su noción se va renovando permanentemente. 
Este punto final, seria para el autor podría generar pistas para la política cultural y de investigación que tendrían que hacer hincapié en los procesos sociales de los que devienen objetos, antes que a los objetos en sí mismos, es decir las construcción y reconstrucción de los significados, la consideración de sus usos sociales. Solo en la medida, afirma García Canclini, en que el estudio y la promoción del patrimonio asuman los conflictos que lo acompañan, pueden ser beneficiosos para afianzar la nación, no como algo abstracto sino como lo que une y cohesiona en un proyecto histórico solidario-, a los grupos sociales preocupados por la forma en que habitan su espacio.

lunes, 12 de octubre de 2015

Resumen II capitulo 


CONTRADICCIONES LATINOAMERICANAS ¿MODERNISMO SIN MODERNIZACIÓN?

El ser humano ha tenido una clase de modernismo excesivo con una modernización deficiente lo que conlleva a una pérdida de nuestra cultura e identidad puesto que fuimos colonizados por las naciones europeas más atrasadas, sometidos a la contrarreforma y oros movimientos antimodernos solo con la independencia se puede lograr una actualización de nuestros países, desde entonces, lograremos entender el verdadero sentido de nuestras raíces y por ende un desarrollo que nos permita llegar a la modernidad de manera real .
A finales del siglo XIX y principios del siglo XX, impulsados por la oligarquía, el alfabetismo, los intelectuales europeos por la expansión del capitalismo, el ascenso democratizador de sectores medios y liberales, el aporte de migrantes y la difusión masiva de la escuela, la prensa y la radio a partir de los cuarenta, la industrialización y el crecimiento urbano, el mayor acceso a la educación media y superior y las nuevas industrias culturales. Sin embargo estos movimientos no se modernizaron al estilo europeo.
Los desajustes entre modernismo y modernización son útiles a las clases dominantes para preservar su dominio y a veces  no tener que preocuparse por justificarla, por ser clases hegemónicas. Ahora es importante el saber cómo interpretar una historia hibrida y un buen camino para repensar estas cuestiones que sin embargo, al habla de América latina Perry Anderson reitera la tendencia ver nuestra modernidad como un eco diferido y deficiente de los países centrales. No obstante, el análisis de Anderson sobre las relaciones entre modernismo y modernidad están estimulante que lo que menos nos interesa es criticarlo. Hay que cuestionar, ante todo, esa manía de los países del tercer mundo, la de hablar y envolver en el mismo mundo a Colombia, india y Turquía. 
Los países latinoamericanos son actualmente resultado de la sedimentación, interposición, y entrecruzamiento de tradiciones indígenas, del hispanismo colonial católico y de las acciones políticas, educativas y comunicacionales modernas con la intencionalidad de dar a la cultura de elite un perfil moderno , recluyendo lo indígena y colonial en sectores populares un mestizaje interclasista que ha generado formaciones hibridas en todos los extractos sociales.

Aquí la pregunta es ¿cómo en Latinoamérica influyen las temáticas del modernismo en los artistas?
Desde la colonización, no se entendía como la economía latifundista podría acabarse, pero los grandes líderes no lo querían así, debido al “favor” que es tan anti moderno como la esclavitud, solo que más amable, aunque la modernización Europea trata de una Cultura desinteresada, el favor (en Latino américa) se basa en interés obviamente, entonces estábamos arraigados a el favor (pues imagínense! Parte de los derechos humanos que se escribieron en Brasil ¿por qué se escribieron si aún estaban en la etapa de esclavitud?)

Todo esto habla del liberalismo, de las ideas que tenían lo que querían avanzar, pero no podemos considerar estás ideas como malas, después de todo dieron pie para el modernismo.
En nuestro arte y literatura esta ese pequeño detalle de adoptar ideas extrañas con un sentido impropio, además de nuestra dependencia a lo extranjero, este liberalismo desafinado pero en el que muchos artistas (y rebeldes) se basan trata y consta de lo siguiente:
-Conflictos internos, dependencia exterior y utopías transformadoras-

Aunque esto solo no trajeron sólo la proliferación del interés por el arte, trajeron el fortalecimiento de la industria y la tecnología, resultado de la Revolución Industrial. Esos cambios dieron origen a transformaciones a nivel social, cultural, económico y político e iniciaron una de los más poderosas reformas sociales, el nacimiento de la cultura burguesa. Una cultura que gestó la revolución social y política de la industrialización, del capitalismo, que se evidenció en innovaciones esenciales para la ciencia y para el arte en todas sus expresiones.
Pintores y escultores de la escuela clásica se dedicaban a imprimir en sus obras la majestuosidad que las élites del país querían reflejar (entonces aquí se resalta lo que anteriormente cite, dependencia del exterior) Para ese momento el mundo vivía el florecimiento de nuevas tendencias artísticas. Cubismo, Expresionismo, Futurismo, Dadaísmo, desarrollados antes de la Primera Guerra Mundial, y el Surrealismo, instaurado tras la Segunda Guerra Mundial, dieron las bases para el universo artístico del resto del siglo XX. Todos los artistas tenían que conocer las técnicas, y para estar a la vanguardia, apropiarlas a sus contextos culturales.
Sin embargo, tras la Guerra de los mil días, a nivel nacional, la Primera Guerra Mundial, la Gran Depresión económica de 1929 y la Segunda Guerra Mundial, en términos internacionales, el panorama se transformó. Se conocían las influencias extranjeras, pero no se adoptaban. Una forma de apoyar el proteccionismo económico adoptado por los gobiernos del país en aquellos años.

El proceso de la distinción simbólica opero mediante una doble separación: la primera consta entre lo tradicional administrado por el estado, la segunda consta entre lo moderno auspiciado por empresas privadas y  la tendencia general, se basó en que la modernización de la cultura para elites y  las masas iba quedando en manos de la iniciativa privada.
En el capítulo anterior se ve reflejado las metrópolis, la modernización de la cultura visual del arte latinoamericano que solían concebir solo como un efecto de la experimentación de los artistas, una historia de las contraindicaciones de la modernidad cultural en América Latina tendría que mostrar en qué medida fue obra de esa política con tantos rasgos pre modernos. A partir de la protección de las subvenciones con la oligarquía de fines del siglo XIX y de la primera mitad del siglo XX pero el periodo decisivo seria los 70 ya que la burguesía industrial acompaño a la modernización productiva y la introducción de nuevos hábitos en el consumo que ella misma impulso con fundaciones y centros experimentados destinados a conquistar para la iniciativa privada el papel protagónico en el reordenamiento del mercado cultural pero las intenciones conspirativas y las  alianzas maquiavélicas de los dominadores empobrecían la complejidad y los conflictos de la modernización .
La adopcion en la produccion artistica de nuevos materiales , no era simple imitacion del arte de las metropolis , pues los materiales y las tecnologias estaban siendo incorporados a la produccion industrial, y por tanto a la vida y el gusto cotidiano en los paises latinoamericanos a medida del tiempo los iconos eran remplazados por la television,la moda y los personajes de la comunicación masiva covirtiendose en la nueva exhibicion y valoracion  de la produccion simbolica.
Hasta mediados de los 70 en mexico el patrocinio estatal y el privado del arte estuvieron equilibrados pese a la insuficiencia en relacion con las demandas de los productores, ese equilibrio creo al espacio artistico un perfil menos dependiente del mercado que en paises como Colombia Venezuela Brasil y Argentina .
En la década de los ochenta las macroempresas empezaron a apropiarse de la programación cultural para elites y para el mercado masivo, la posesión simultanea por parte de las empresas de grandes salas de exposición, de espacio publicitarios y críticos en cadenas de televisión en radio y en revistas permitían programar acciones culturares de vasta repercusión y alto costo controlando los circuitos y llegando a cierto punto de decodificación que harían los distintos públicos
Esto significo para la cultura elite la innovación estética convertida en un juego dentro del mercado simbólico internacional , donde se diluyen tanto como en las artes más dependientes de la tecnologías avanzadas y universales  (cine televisión y videos) los perfiles nacionales  que fueron la preocupación de algunas vanguardias hasta mediados de este siglo , la inestabilidad a lo que estaban sometidos los artistas tanto por la absolencia continua de las corrientes estéticas como por la variabilidad económica de la demanda ,ser artistas o escritor se convierte en algo mucho más complicado gracias a la sociedad global y los mercados simbólicos .
La socialización de la cultura ha sido lograda por las empresas  y las industrias privadas que más que por buena voluntad cultural o política es más de los productores, la desigualdad simbólica y cultural, sigue siendo un reflejo de los países que suelen ser dominantes y dominados  poniendo como algo inferior la importancia de aquellos artistas  y en si a la cultura como algo que ignora la sociedad cibercultural y los medios masivos.